Situación de la educación científica en Costa Rica
Cuando las
ciencias naturales se llevan al plano de la educación, igual que sucede con
todas las disciplinas que forma parte de los planes de estudio escolar, éstas
requieren ser transformadas en contenidos curriculares, que tengan alto
potencial para transformar el pensamiento de quienes aprenden, si la aspiración
es promover una educación de calidad; o sea que se requiere identificar el
valor pedagógico del contenido de la disciplina. De acuerdo con lo que plantea
Shulman (1987), para que de una disciplina se logre aprovechar el máximo
potencial que tiene para contribuir a la formación integral de las personas
(educación), es fundamental que quien tiene a cargo la promoción de los
procesos educativos tenga una amplia comprensión de la estructura de la disciplina
y de sus vinculaciones con otras disciplinas.
Es a partir de esta comprensión
como se podrá entonces identificar los elementos con potencia para formar a las
personas: lenguajes particulares, procedimientos en la construcción del
conocimiento, formas apropiadas de representar y validar el conocimiento,
principios éticos a seguir en el tratamiento de la información y las fuentes
que la producen, así como los criterios estéticos para valorar la calidad de
los conocimientos que se generan.
Se puede decir entonces que existe una gran diferencia entre saber ciencias, en términos de información y capacitación especializada de las mismas, y estar preparado para ser un buen educador de las ciencias. Es desde esta perspectiva que se puede afirmar que existe necesidad de fortalecer los programas de formación de educadores de ciencias para todo el sistema educativo, de manera que se pueda lograr que quienes actúan como educadores de ciencias no solo tengan conocimientos conceptuales de la disciplina, sino que además sean capaces de comprender la disciplina en toda su complejidad para convertirla en herramienta pedagógica integral para contribuir a la formación científica de las futuras generaciones.
Se puede decir entonces que existe una gran diferencia entre saber ciencias, en términos de información y capacitación especializada de las mismas, y estar preparado para ser un buen educador de las ciencias. Es desde esta perspectiva que se puede afirmar que existe necesidad de fortalecer los programas de formación de educadores de ciencias para todo el sistema educativo, de manera que se pueda lograr que quienes actúan como educadores de ciencias no solo tengan conocimientos conceptuales de la disciplina, sino que además sean capaces de comprender la disciplina en toda su complejidad para convertirla en herramienta pedagógica integral para contribuir a la formación científica de las futuras generaciones.
Podría decirse que esta
afirmación es válida para cualquiera de las áreas disciplinarias y no solo para
el caso particular de las ciencias naturales.
A pesar de
que existen muchos esfuerzos de diferentes instituciones públicas y privadas
por apoyar acciones tendientes al mejoramiento de la calidad de la educación
científica en el país, se hace necesario unificar criterios para maximizar los
aportes y aprovechar las complementariedades entre los diferentes
colaboradores, para lo cual parece fundamental que se cuente con una política
nacional que de lineamientos claros para el desarrollo de la educación
científica desde las etapas tempranas del sistema educativo (MEP 2017). En el
caso de la formación en ciencias es fundamental que los programas de formación
inicial de docentes, se abran para incorporar los aportes que ofrece la
formalidad y rigurosidad de cursos de ciencias en ambientes apropiados para
estos efectos en las facultades de ciencias en las universidades.
Es posible
que una iniciativa como esta eleve los costos y el tiempo de formación, sin
embargo si se quiere realmente impactar la educación científica en el país, se
tiene que invertir para elevar la formación académica de los docentes.
La formación
de docentes de ciencias para secundaria es un espacio que requiere ser
analizado a profundidad para buscar opciones que permitan elevar el perfil de
los docentes, profundizar en el conocimiento de ciencias y valorar de mejor
manera el valor pedagógico del dominio a profundidad de las disciplinas que se
enseñan, tanto en sus componentes conceptuales y procedimentales, como en
aquellos relacionados con las actitudes y valores que les son propios.
Los programas de estudio de ciencias requieren
ser revisados teniendo en cuenta que lo más importante no es la amplitud del
contenido en los mismos, sino la selección de los principios fundamentales del
contenido que permitan a los niños y los jóvenes profundizar en la comprensión
de los procesos de la ciencias para desarrollar las actitudes, valores,
procedimientos y lenguajes propios del pensamiento científico. Es fundamental
lograr que se articulen los esfuerzos de diferentes proyectos en el ámbito de
la educación científica, de manera que se maximicen los aportes y se potencie
el desarrollo del pensamiento creativo y colaborativo de los niños y jóvenes en
el sistema educativo costarricense. Todos los esfuerzos que se realicen en el
ámbito de la educación científica deben estar orientados a favorecer el
desarrollo del pensamiento científico por sobre el interés de cubrir contenidos
conceptuales que podrían estar fuera de lugar o desactualizados al momento de
trabajarlos con los estudiantes.
Es evidente que el sistema de pruebas
valorativas que se apliquen influye en la forma en que se construye y
desarrolla el currículo en el aula. Por esta razón es fundamental que se
repiensen las modalidades de instrumentos evaluativos que se aplican para
lograr que prive el interés por aprender sobre la presión por terminar el
temario y entrenarse para pasar exámenes en el campo de las ciencias naturales.
UNESCO. (2010).
El interés
por incorporar estrategias pedagógicas basadas en la Indagación, requiere de un
apoyo decidido de parte de las autoridades competentes para hacer efectiva la
capacitación a los docentes en esta línea, pero además para realizar los
ajustes pertinentes a los programas y los mecanismos de evaluación.
En este sentido es importante aprovechar el camino recorrido por otros países y fortalecer las acciones que ya se vienen desarrollando, así como promover el desarrollo de una política nacional en torno a las orientaciones que dan sentido y coherencia a la Educación científica que se quiere promover.
En este sentido es importante aprovechar el camino recorrido por otros países y fortalecer las acciones que ya se vienen desarrollando, así como promover el desarrollo de una política nacional en torno a las orientaciones que dan sentido y coherencia a la Educación científica que se quiere promover.
Las acciones
complementarias a los procesos formales de educación científica (ferias,
olimpiadas, concursos) requieren mantener la esencia formativa que les dieron
origen, por sobre el espíritu competitivo y de búsqueda de premios con que
muchas veces se ven envueltos los estudiantes, por las presiones sociales que
se les imponen.
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